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Transfórmate de “mamá cansada” a “Mamá”

¿Eres una Mamá Cansada? – Los trabajos en casa nunca terminan

Si eres una de tantas mujeres que siempre se siente como una mamá cansada, pues los trabajos en casa nunca se acaban, nadie los agradece y además no tienes derecho a vacaciones, pero no te preocupes. Aquí encontrarás la respuesta a ¿Cómo dejar de ser una mamá cansada?

No te resignes a ser una madre cansada

Todo es cuestión de actitud. De la manera en cómo asumas las situaciones va a depender tu estado de ánimo. Y de seguro muchas veces habrás afirmado “soy mamá y estoy cansada”, “¿Mi Profesión? La de madre cansada” o” Estoy eternamente casada con los trabajos en casa”. Pero ya es hora de ver las cosas desde otro punto de vista.

Toma el control de la situación y simplemente, no te resignes a ser una mamá cansada. Por supuesto, el cansancio no va a desaparecer como por arte de magia, pero aceptar que hay maneras diferentes de ver y hacer las cosas, te puede ayudar.

Transfórmate de “mamá cansada” a “Mamá”

Los trabajos en casa nunca terminan y tu eres ya una mama cansada

Empieza por relajarte. Reflexiona sobre tu día a día y entiende que, si tu estado de ánimo es negativo, también afecta negativamente todo lo que te rodea. Dedícate tiempo para consentirte y hacer algo que te guste. No te preocupes, los trabajos en casa no se van a ir a ningún lado, lamentablemente van a esperar cuanto sea necesario.

Tómate las cosas con calma y, si lo requieres, descansa. Según Susan Callahan y Anne Nolen, en el libro “Hasta las mamás merecen descanso”, no tienes que sentirte culpable por hacerlo. Recuerda: eres un ser humano normal. De ser la mamá cansada siempre enojada, puedes convertirte, poco a poco, en la mamá cansada pero divertida. Todos lo van a agradecer.

Gradualmente internaliza tu transformación de mamá cansada a solo mamá. Y no es un cambio de palabras, es de actitud. De madre cansada pasas a ser alguien que asume su responsabilidad y cumple con su deber, pero que tiene derechos y lucha por disfrutar. Este es un cambio gradual, quizá lento, pero verás que afecta positivamente a todos los que te rodean y también te incluye.

A quienes le importas

Reconoce ante tus seres queridos tu fragilidad. Este reconocimiento no te convierte en una persona egoísta ni en un ser débil. Al contrario, fortalece tu espíritu al ser capaz de reconocer que no eres todopoderosa y necesitas apoyo. Solo dilo: “Soy mamá y estoy cansada”. Aquellos a quienes le importas lo sabrán entender y actuarán en consecuencia.

Debes comprender y hacerles entender a aquellos a quienes le importas y con quienes convives, que los trabajos en casa no son sólo de tu responsabilidad. No aceptes que ellos digan “que te van a ayudar”. Eso no es cierto. Simplemente van a cumplir con parte de su deber. Ellos también son responsables de realizar trabajos en casa.

No está escrito en ningún lado que el trabajo del hogar es solo responsabilidad de la madre. Simplemente la sociedad cómoda lo ha impuesto. De no reconocer esto, siempre habrá una mamá cansada. Ellos no te están ayudando, solo están cumpliendo con su deber. El trabajo en casa es un trabajo en equipo, de responsabilidad compartida.

La casa es de todos

La casa es de todos y todos ayudamos

La dinámica familiar muchas veces lleva a pensar a los integrantes del grupo familiar, que la casa es de todos. Y tal vez no les falte razón. El problema se presenta cuando solo se piensa en los derechos y se obvian los deberes.

Porque si la casa es de todos, entonces todos deben cuidarla y los trabajos en casa se deben distribuir entre todos. Acepta esta realidad y convence a los miembros de tu grupo familiar de que esto no solo es justo, sino que, es lo mejor para la armonía familiar.

Normas para la sana convivencia

Si quieres dejar de ser una mamá cansada, es necesario que impongas normas para una sana convivencia. No será fácil, pero tampoco imposible. Y ten la seguridad de que el resultado valdrá el esfuerzo. Además, como indica María Roldán, especialista en familia, con normas claras los niños y adolescentes aprenden a reconocer los límites.

Empieza por distribuir los trabajos de casa más sencillos, entre los más pequeños. Asígnale a cada quien responsabilidades de acuerdo a su edad. Que cada miembro del grupo familiar participe. Eso genera sensación de justicia y así aprenderán a trabajar en equipo y podrán decir que la casa es de todos. Además, obtendrás algo muy valioso. Tiempo libre para ti.

Mi cuarto, mi refugio

Mi cuarto, mi refugio con luuna

Este es un mensaje que debes dejar muy claro: “Mi cuarto es mi espacio, es mi refugio”. Y es que ese, es el lugar donde debes descansar como se lo merece una mamá cansada que ha cumplido con sus labores durante el día. Ese es el lugar donde debes poder dormir tranquilamente, pues un sueño reparador ayuda a reponer energías, por lo tanto, debe ser una norma: tu espacio y tu tiempo personal, se respetan.

En la medida de tus posibilidades, ambienta tu cuarto como un lugar para relajarte y descansar. Tal vez puedas escuchar música, practicar yoga, leer un libro que te guste o simplemente dormir en un cómodo colchón. No permitas que ese equilibrio se interrumpa. Necesitas la paz y el sosiego que un buen descanso y un sueño reparador.

Sigue estos sencillos consejos, no desmayes en el intento y sé persistente. Así, tus pensamientos ya no serán tristes o deprimentes, podrás valorar, disfrutar el privilegio de ser madre, no volverás a decir “Soy mamá y estoy cansada”, podrás descansar y tus problemas de sueño desaparecerán.

Recuerda visitar Luuna, allí podrás conseguir una amplia variedad de productos que harán que tu descanso sea el que mereces.

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Dormir bien y llegar hasta la fase REM es clave para cuidar nuestra mente, cuerpo, salud y nuestra capacidad para reaccionar de manera más efectiva a los estímulos del día a día.

Hay muchas razones para tener un buen descanso y varias maneras para lograrlo.

Bienvenidos a REM, el lugar donde están nuestros sueños más profundos.